RELOJ BIOLÓGICO
¿Sabías que... se llama CICLO CIRCADIANO al reloj biológico del hombre que permite al organismo adaptarse a los diversos cambios ambientales y horarios y regular, entre otros, el ciclo noche-vigilia?
La palabra circadiana deriva del latín “circa dies” que significa “un día” así que el ciclo circadiano se repite cada veinticuatro horas y durante este tiempo se acoplan los ritmos biológicos del hombre, de tal manera que si se produce un desajuste horario éste nos provoca trastornos como dolores de cabeza, irratibilidad o trastornos del sueño. Cada ser tiene su propio ciclo circadiano que determina entre otras las particularidades que cada uno tenemos a la hora de levantarnos y acostarnos y nuestros momentos de mayor lucidez a lo largo del día.
Así, todos los seres presentan variaciones en sus funciones, tanto en sus variables bioquímicas, de conducta o físicas que se repetirán periódicamente.
Parece que los mecanismos neurológicos que regulan el ciclo circadiano o reloj biológico se encuentran en el hipotálamo cerebral y son regulados por una sustancia sensible a la luz denomina melatonina producida en el cerebelo.
Esto explica el fenómeno denominado “jet lag” que tras modificar en un breve periodo de tiempo los husos horarios produce un desajuste en el ciclo circadiano que causa molestias en el organismo, o los trastornos que también pueden sufrir las personas que trabajan el turnos nocturnos.
ESTE ES UN BLOG, QUE SE ENCARGARA DE EXHIBIR DE TODO UN POCO, LO QUE SE PUEDA PERO ASI SE HARA.
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sábado, 26 de septiembre de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
NO TE QUEJESSSS
No te quejes de tu suerte, ya que eres el único causante de lo que te ocurre. No busques un culpable de lo que te está pasando, ya que eres tú el que ha causado tu propia suerte. Queremos encontrar en otros los defectos que explican nuestras propias faltas e imperfecciones, cuando en verdad fuimos nosotros mismos los que por temor o timidez, por omisión o comisión, y a veces por nuestro orgullo y por nuestra soberbia, que propiciamos nuestro infortunio.
No te quejes por la falta de dinero y por tu pobreza, ya que en el mundo hay mucho dinero y muchas otras personas a quienes les sobra. Mejor debes buscar la forma de producir el dinero que te hace falta, ya sea cambiando de trabajo o aumentando tu productividad. Busca en ti mismo la causa de tu pobreza y trata de cambiar de actitud. Quizá tengas que estudiar para lograr una mejor profesión, o quizá debes cambiar de negocio o de actividad productiva, pero cambia y no te quejes.
No te quejes de tu soledad ya que es probable que tú mismo la hayas provocado.
Examina mejor el trato que has dado a los que te rodean. Piensa y pregúntate si has sido cordial con tus amigos, o si has visitado recientemente a tus seres queridos. Piensa en el tiempo que le has dedicado a tu pareja y a tus hijos. Cuando los demás seres humanos nos rechazan suele ser porque provocamos esa actitud al expresarnos con ira, con palabras hirientes, o con vulgaridades.
No te quejes por el irrespeto que te muestran los demás. Recuerda que la autoridad y el respeto se ganan pero no se otorgan con un nombramiento ni se ganan con un ascenso. Cuando te sientas irrespetado piensa en cómo has irrespetado a los demás. Piensa en las veces que has actuado con altanería y prepotencia. Piensa en las veces que has tomado decisiones sin tomar a los demás en cuenta. Examina la forma en que vistes, el trato que das a los que son tus dependientes, la forma en que les hablas, hasta piensa como los miras si es que acaso lo haces.
Piensa si has cumplido tus promesas con ellos o simplemente piensa si recuerdas bien su nombre, si recuerdas su pareja, o si has estado pendiente de sus necesidades. Cuando hagas todo eso verás que las personas respetan a quienes lo respetan. Pero por favor, no te quejes de la falta de respeto, mejor aprende a ganártelo.
Cuando vuelvas a quejarte de lo bruta que es la gente, piensa con sinceridad a cuantos seres humanos tú has educado. A cuantos les habrás enseñado a escribir y a cuantos les has aconsejado con sincera humildad para que pronuncie mejor las palabras, para que obedezca las señales de tránsito, o para que coloque la basura en los zafacones y no en la vía pública o en los ríos que estamos contaminando.
De qué sirve quejarte si ni siquiera pagas los impuestos que te corresponden para brindarles una educación a los que no pueden pagarla.
Nos quejamos de la corrupción rampante cuando somos los primeros en ofrecerle un soborno al policía que nos atrapa violando una luz roja o peor aún, levantamos el celular para llamar al coronel o general que nos va a sacar de apuros. ¿Qué piensan los que se quejan de la corrupción, qué hacen los ladrones de cuello blanco y los narcotraficantes? ¿Acaso no hacen lo mismo y también de ellos nos quejamos? No te quejes de que tu partido perdió.
Acaso hiciste lo que la gente que votó por ti quería, o quizá te la pasaste en el poder robando o facilitando a los que roban, burlándote de las necesidades de tantas personas pobres.
Pregúntate qué hiciste cuando estabas en el poder y te enteraste de que un colega y amigo de partido usaba su puesto para ayudarse a sí mismo o para enriquecer a sus familiares y amigos. Qué hiciste con los recursos que el estado puso en tus manos para que los administraras o vigilaras. Si no supiste reconocer que esa actitud de borrón y cuenta nueva ya no cala en las mentes de los votantes, y que el abuso de poder mediante la asignación de carros, dietas y salarios ya no es aceptable, pues no te quejes cuando las elecciones determinen que fue el otro partido el que ganó. Cuando el oficial acepte pagos y peajes por ayudar al maleante o traficante, que no se queje cuando la justicia o la sociedad se lo reclame.
No te quejes de tus hijos. Ellos son copia de tus genes y han aprendido de ti a través de tu ejemplo y de tus enseñanzas.
Ellos son seres humanos que llegaron a este mundo aún antes de nacer, con los mismos derechos que tú tienes para buscar la felicidad. Ellos te necesitan, pero tú también los necesitas a ellos, y así como sus malas acciones te avergu¨enzan, así también se avergu¨enzan ellos de tus quejas.
No te quejes de tu gordura puesto que es obvio que tú mismo la has causado por la forma golosa en que comes y por la falta de ejercicios que tu cuerpo tanto necesita. Pregúntate por qué tienes que comer tanto, sin pensar en la cantidad de carbohidratos y grasa que luego se agregan a tu cintura.
Por qué te quejas de la falta de ánimo y energías, cuando lo que quieres es quedarte oyendo música o viendo la televisión hasta pasada la medianoche.
No te quejes de tu presión arterial cuando le quieres echar sal a todo.
No te quejes tampoco de tu hígado y de tu memoria, cuando quieres beber hasta la última gota de cada botella de ron, whisky o cerveza.
En fin, no te quejes de la vida. La vida es lo que queremos hacer de ella.
Nuestras quejas no son más que ruidos y desvíos en un mundo que nos ofrece muchas oportunidades y en el cual tenemos que escoger con sabiduría y discernimiento lo que queremos hacer durante este corto paseo que llamamos vida. Pero por favor, no te quejes.
jueves, 30 de abril de 2009
LOS LADRILLOS
La huelga estaba en pleno apogeo: tiros por aquí, tiros por allá; gomas incendiadas, pedreas, gases lacrimógenos, desórdenes, hasta que llegó la noche y el Gobierno impuso el toque de queda.
Nadie se atrevía a salir a la calle, excepto un joven que caminaba muy tranquilo por la avenida Mella, con un ladrillo bajo el brazo. Una patrulla de la Policía lo detuvo, recordándole que había toque de queda.
--¿Y ese ladrillo? --Es un regalo para mi novia, dijo el joven.
--¡Oiga esto, teniente! Este tipo anda con un ladrillo para romper vitrinas y ahora dice que es para su novia.
--¡Explíquese mejor!, ordenó el teniente.
--Comandante, lo que pasa es que mi novia tiene una pierna más corta que otra, y yo le pongo el ladrillo para que no pierda el equilibro.
Cuando la beso de pie, pateo el ladrillo, ella se queda buscándolo y ahí es que yo gozo.
miércoles, 22 de abril de 2009
Se me ocurre hoy hacerle a usted un test, una prueba, un cuestionario simple con tres preguntas. Usted mismo se calificará luego, dependiendo de su respuesta sincera.
1.™ pregunta:¿Cree usted que Jesús de Nazaret existió, y que expresó cosas verdaderamente interesantes?
2.™ pregunta:¿Cree usted que Jesús de Nazaret ha sido el hombre más importante que ha existido en la historia de la humanidad?
3.™ pregunta:¿Cree usted que Jesús de Nazaret es el Hombre-Dios, que resucitó, y que por tanto está vivo hoy?
Respuestas y calificaciones:Si su respuesta a la primera pregunta es sí, usted está bien.Si su respuesta a la segunda es sí, usted está mejor. Está muy bien.Si su respuesta a la tercera pregunta es sí, usted ha penetrado en la verdad.¡Pero todavía le faltará dar un paso inmenso...!
Sin embargo, antes de decirle cuál es ese paso inmenso, vamos a insistir por un momento en el tercer punto, en la verdad.
Si usted conoce esta verdad, ha tenido la enorme dicha de recibir algo que no todo el mundo tiene: Fe.
Que el Señor está vivo hoy es nada menos que el mensaje central de nuestra fe, y es la base y fundamento de nuestra esperanza, alegría y certidumbre. ¿Acaso no seria estúpido adorar a un pobre carpintero fracasado a quien acabaron matando por iluso y por embustero?
Precisamente su verdadera grandeza está en que se levantó de la tumba y dio pruebas irrefutables de su resurrección, apareciéndose a muchísima gente.
Incluso, en una ocasión, “se hizo presente a más de quinientos hombres juntos, la mayoría de los cuales vive todavía”.
(1Corintios 15,6).
El Señor resucitó. No hay duda de que esta es la verdad, la gran verdad
¿Acaso puede haber mejor noticia para usted y para mí, que saber que usted y yo, y todos nuestros seres queridos, también resucitaremos con Él para una vida sin término, llena de felicidad?
Dijimos al principio, sin embargo, que a quien ha llegado a conocer esta gran verdad, puede faltarle aún dar un paso inmenso. ¿Cuál es?
Dice un autor llamado Suave que ese paso inmenso consiste en poder decir: ese Hombre Dios es mi amigo. Quien no da este paso puede que tenga un Dios ortodoxo, un Dios teológico, un Dios histórico, un Dios trascendente y hasta un Dios racional y científico, y, sin embargo, un Dios ausente...
La primera gran noticia del Evangelio de hoy (Juan 20, 1-9) es, pues, que el Señor está vivo.
Y la segunda gran noticia de hoy es que ese Señor es un amigo accesible, desinteresado y fiel, con quien podemos contar en todo momento. El Señor desea que, además de saber que Él esta vivo, usted y yo lo descubramos como amigo.
Él es quien dice:“Estoy a la puerta llamando: Si uno me oye y me abre, entraré a su casa y cenaremos juntos”(Apocalipsis 3, 20)
¿De qué manera podríamos, usted y yo, aprovechar esta oferta de amistad?
LA RABIA
Sentado en una gran butaca, Pepe El Gordo leía plácidamente el Listín, cuando llegó su enllave Fito, quien le preguntó: -¿Qué hay de nuevo, gordo? -Muchísimas cosas: que la cumbre de presidentes, que la delincuencia, que la reforma a la Constitución, etc., pero también los problemas de los médicos y su reclamo salarial, la feria del libro y ahora el brote de rabia en Haina.
-Cuéntame de eso. ¿Hay algo nuevo? -Sí, resulta que ahora Salud Pública dice que fue negligencia de los médicos que originalmente atendieron a dos pacientes afectados por rabia, debido a las mordeduras de un perro y un gato.
-Salud Pública tiene la razón. En este país hay un gran descuido con la rabia. Figúrate, todos estamos rabiosos por las cosas que suceden en el país, y sin embargo nadie del Gobierno se ha preocupado por vacunarnos.
jueves, 19 de febrero de 2009
El SEÑOR PUEDE LIBERARLO
Mi amigo T. L. cayó de rodillas frente a un sagrario y comenzó a llorar abundantemente. En aquella solitaria capilla, alumbrada sólo por la débil luz que despedía la vela que siempre colocan junto a los sagrarios, acababa de producirse un milagro.
Durante años, el corazón de T. L. había estado siendo atormentado por un sordo rencor, dirigido hacia las personas que lo habían torturado en la célebre cárcel de “La 40”, en tiempos de Trujillo.
En ese momento, en esa capilla, el Señor acababa de sanarlo, concediéndole la capacidad y la potencia de perdonar.
T. L. cuenta que lloró profusamente al sentirse liberado de ese martirizante peso que mantenía su mente ocupada constantemente en amargos planes de venganza.
¿No le parece a usted que eso fue un auténtico milagro? El hecho de que una persona pueda liberarse de un profundo odio como éste, sólo puede ser explicado mediante una intervención de Dios.
Algo parecido pasa con otros sentimientos fuertes que nos esclavizan, condicionando toda nuestra existencia.
La tristeza (que no es más que un dolor amamantado) puede arruinar la vida de una persona. Igual pasa con el miedo, el desaliento, la incomodidad, y otros estados de ánimo que hacen sufrir y esclavizan. Seguramente podrá usted añadir muchos otros ejemplos.
*****
En el evangelio de hoy (Marcos 1, 40-45) aparece otro pobre esclavo siendo liberado.
Se trata de un hombre que tenía gran necesidad de ayuda: era leproso. Ser leproso en aquella época, equivalía a ser un rechazado, un solitario, un paria.
Y el hombre cae de rodillas, frente al Señor y le dice: “Si quieres, puedes limpiarme”
Y el Señor responde: “Quiero, queda limpio”. “Enseguida se le quitó la lepra y quedó limpio”
(Marcos 1, 41-45)
Yo sé que usted cree en Dios, porque si no creyera en Dios, no estaría leyendo este articulo. Pero se me ocurre preguntarle: ¿cree usted que Jesucristo está vivo, aquí, y que usted puede acudir a Él tal como el leproso ayer y T. L. hoy?
Para los que tenemos la enorme dicha de saber que el Señor está vivo hoy, la siguiente frase tiene un gran significado, puesto que somos testigos de su veracidad:
“Vengan a mí todos los que se sientan cargados y angustiados, porque yo los aliviaré”.
El leproso fue donde el Señor hace mucho. T. L. fue hace poco.
Si usted cree que Él está vivo, puede acudir hoy.
La pregunta de hoy
Está claro que el Señor puede liberarme, pero ¿quiere liberarme...?
Le voy a relatar algo, y luego usted dirá:
Una madre dijo a un hijo que no corriera descalzo por el patio. El niño no hizo caso a la mamá, y mientras se divertía jugando se clavó una espina. Así que fue donde su mamá llorando.
-“¿Qué te pasó mi hijo?”
-“Que me clavé una espina”, dijo el niño amilanado.
-“¿Estabas corriendo en el patio descalzo?”, pregunta la madre, (aunque ya ella sabía.)
-“Perdóname mamá”, responde el niño, aceptando su desobediencia. Y agrega: “Me duele, mamá. ¡Ayúdame!”
Ahora dígame: ¿querrá la madre ayudar a su hijo...?
Y si una madre quiere ayudar a su hijo, ¿cómo no va a querer Dios ayudarlo a usted...? Él es quien dice:
“¿Puede una madre olvidarse de su criatura...? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré”.
(Isaías, 49, 15)
Así que Él sí quiere liberarlo. Todo lo que hace falta es que usted, consciente de sus problemas, vaya donde Él y le diga, “Señor, si quieres, puedes...”
viernes, 13 de febrero de 2009
LAS AUTORIDADES.
Mi amigo J.E. estaba haciendo unos trabajos de ingeniería en la región sur del país, razón por la cual había estado alejado de su esposa e hijos durante algún tiempo. Y entonces se presentó la ocasión. “Ingeniero -le dijo una muchacha muy atractiva, a quien conoció en una cena- yo he notado que usted está muy solo... ¿no le gustaría un poco de compañía esta noche...?”.
J.E. vaciló un poco antes de responder, por lo que la muchacha insistió: “¿Qué le pasa, ingeniero? ¿Es que usted no tiene coraje...?”.
“Si -contestó entonces J.E.-, lo que pasa es que mi coraje está comprometido...”.
****************
¿Cuál es la razón de haber compartido con usted este relato? ¿Qué relación tiene con el evangelio de hoy?
(Marcos 1,21-28)
En este evangelio aparece el Señor Jesús manifestando su autoridad sobre los poderes de este mundo que esclavizan a la gente. Aparece un hombre “poseído por un espíritu inmundo”
(Marcos 1,23).
El Señor le ordena: “¡Sal de él!”, y libera a aquel pobre hombre de la esclavitud a la que estaba sometido, devolviéndole la paz y la libertad.
¿Acaso hay personas hoy con la necesidad de ser liberadas de “espíritus inmundos” que los esclavizan?
¡Claro que sí! ¿Cuántos hombres no están dominados por el demonio de la lascivia? ¿Cuántos son capaces de reaccionar como lo hizo el Ing. J.E.? ¿Acaso un hombre que rechaza el ofrecimiento de una mujer atractiva no es tildado de ridículo, de falta de coraje y de masculinidad...?
Pero J.E. declaró que su coraje estaba comprometido con un hombre llamado Jesucristo, que fue quien lo liberó. Pero hay muchos otros demonios dominando el mundo actual.
El demonio de la soberbia del poder está poniendo a los hombres a matarse unos a otros de la manera más ilógica, inhumana, irracional. El hombre dominado por este demonio no puede perdonar y “sólo podrá producirse la paz cuando haya perdón y justicia”, dijo Juan Pablo II.
¿Y qué cree usted del demonio de la necesidad de ser importante? Los esclavizados por éste no pueden sentirse bien si no se los halaga, si no los elogian.
Si los contradicen, se encabritan. Si los ignoran, enloquecen. Si nadie los felicita, se quieren morir. Son capaces de cualquier cosa con tal de llamar la atención y provocar admiración y reconocimiento. ¿Acaso no es esta una esclavitud ridículamente terrible...? ¿Y qué cree usted del demonio del miedo...?
La pregunta de hoy
¿Puede Jesucristo liberarme del miedo?
El miedo, disfrazado de tristeza, desaliento, depresión, y otros muchos nombres, es uno de los grandes enemigos de nuestra felicidad, y, por ende, de Jesucristo el Señor.
Ante su autoridad, el miedo se resiste, tiembla y se desvanece.
Si usted y yo dejamos que su Palabra, y sobre todo su Persona adquiera autoridad sobre nuestro corazón y nuestra vida, experimentaremos que efectivamente su autoridad nos hace libre, y una persona sólo puede vivir de acuerdo con su propia dignidad, cuando encuentra la verdadera libertad en la autoridad Jesucristo.
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